domingo, 14 de febrero de 2010

RECUERDOS DEL PASADO CAPITULO 29


Hello!! Pues como siempre he de agradeceros todos vuestros comentarios y me alegra que os haya gustado la canción… No puedo evitar emocionarme cada vez que veo ese vídeo… Adoro todos los videos de la autora… (Para las fans de Bill también hay vídeos preciosos ;-)) Espero que este capítulo sea también de vuestro agrado, creo que os reiréis mucho aunque también os emocionaréis… Un beso y… ¡Feliz día de San Valentín!
Eran como hermanas y siempre habían estado la una para la otra en momentos de tristeza, pero, ninguna de ellas habían hablado de la forma en la que Alice acababa de hacerlo. Preferían evitarlo. No hacía falta, ambas ya lo sabían sin necesidad de palabras absurdas pero de vez en cuando una siempre necesita saber que no está sola…
Se reunieron con los demás en el vestíbulo del hotel. Estaban todos estupendos, pero, ¿cuándo no iban ellos divinos? El único que faltaba era Tom. Sam enarcó una ceja. ¿Dónde se habría metido aquel niño? Seguramente, ligando por ahí… Sonrió amargamente al tiempo que Bill llamaba a alguien a sus espaldas. Se giró para ver a Tom dirigiéndose al ascensor con la cabeza gacha. Jamás lo había visto así… Y no le gustaba nada…
-Hey, ¿no vienes? – le preguntó Bill. Él alzó la cabeza y a Sam se le paró el corazón por unos segundos. Esa mirada…
-No, estoy cansado… Quiero dormir… Mañana nos vemos.
-Tom, ¿estás bien? – volvió a preguntar su hermano
-Claro, no te preocupes. – fingió una sonrisa amarga
-Mejor, todas para mí. – bromeó Georg
-No te acostumbres, Georg… - atacó él, antes de volver a darse la vuelta y empezar a subir las escaleras hasta su dormitorio.
Los demás se miraron unos a otros pero solo Sam mantenía clavada la mirada en el lugar donde antes él había lanzado la mirada y se había encontrado con la más pura tristeza, su corazón había dejado de latir. Sabía por lo que pasaba su amigo, ella misma podía sentirlo en esos momentos y no le importó por quien estuviera así, no le importó quien fuera la chica por la que estaba colado, no le importó en absoluto, solo quería volver a verlo sonreír. Aquella cálida sonrisa tierna y dulce que tanto la había hecho soñar, con la que la recibía siempre que ella estuviera triste, la que lo hacía más rematadamente guapo de lo que ya era… Quería de vuelta a aquel Tom, el despreocupado, el chulo, el bromista, el egocéntrico… Y lucharía todo cuanto sus fuerzas le permitieran para recuperarlo…
En un acto reflejo, echó a correr escaleras arriba en dirección a su cuarto. No pensó en nada, ni que aquello era absolutamente patético, ni que estaba siendo estúpida de nuevo… Sólo le importaba él. Se tropezó con él en la segunda planta. Exclamó su nombre y justo en el momento en que él se giraba al escuchar que alguien lo llamaba, ella se abrazó a él con toda la fuerza que le permitía su débil cuerpo, aferrando entre sus manos la camiseta de él, que estaba siendo ligeramente empapada a causa de las lágrimas que escapaban de sus ojos…
-Por favor, no…
Él no entendía nada y la miró frunciendo el entrecejo. Iba a preguntarle qué le pasaba pero… Sus lágrimas ablandaron su frío corazón. No soportaba verla llorar, lo ponía nervioso, por una parte porque no sabía qué hacer en momentos como aquellos, aunque sobre todo porque eso significaba que estaba sufriendo, y eso sí que no podía permitirlo. La rodeó con sus brazos y besó su pelo. Esperó a que ella se tranquilizase.
-No quiero verte así… No soporto verte así… No te pido que me cuentes por qué estás así, sé que siempre has sido muy reservado y nunca cuentas nada de lo que te ocurre… No te pido que lo hagas… Estamos tiempo sin vernos y puedo entender que nuestra confianza se haya enfriado…
-Sam…
-Solo te pido que me dejes ayudarte… Déjame estar a tu lado… Para las buenas, para las malas. Como siempre hemos estado. – alzó la cabeza para mirarlo a los ojos, levantando una mano para acariciar su mejilla. Ella sonrió. – Por favor… Ven con nosotros, ven conmigo. No quiero ir si tú no estás. Siempre unidos, ¿recuerdas? No importa lo que pase, siempre estaremos juntos, los cinco.
-Ahora somos seis. – sonrió él.
-Si, cierto. Ahora somos seis. – sonrió ella a su vez, haciendo que sus ojos se achinaran.
-Esta bien, iré. Pero porque me lo pides tú… Pero déjame al menos cambiarme de ropa…
-Oh, lo siento… No me di cuenta… Tu camiseta está empapada… - dijo ella llevándose una mano a la boca. Él rió y esta vez de verdad, agitó sus cabellos con la mano y Sam refunfuñó. – Sabes que odio eso…
-Lo sé, por eso lo hago. – atacó él. Ella le sacó burla.
Riendo a carcajadas él volvió a girarse para continuar su camino hacia su habitación, a su lado Sam sonreía. Estaba feliz de haberle visto sonreír de nuevo y, aunque solo se tratara de algo pasajero, estaba feliz por ello. Tom la observaba mientras caminaban. Tenía esa sonrisa de niña pequeña, inocente y dulce, dibujada en su rostro. Hacía tiempo que no la veía así. Sonrió. Si había sido él la causa de su llanto era un maldito estúpido, sin embargo, se alegró de haberla hecho feliz. Esta era una de las cosas que más le gustaba de ella. Se conformaba con poco. Y no es que fuera un tacaño, podía hacerle todos los regalos que ella quisiera, cualquier cosa, no importaba lo que costara, que removería cielo y tierra para conseguirlo. Pero sabía que nunca escucharía de sus labios tal cosa. Recordó aquella vez en que ella estuvo con ellos en las vacaciones al lago. Tumbados en la orilla mirando las estrellas, Sam exclamó: “Son preciosas” a lo que él mismo respondió que algún día ella tendría una con su nombre. Ella rió. “No quiero una estrella con mi nombre si no están los vuestros.” Sonrió al recordar aquello. Iba a cumplir su promesa, tarde o temprano… Ella era su debilidad…
Llegaron a la habitación de él y pasaron al interior. Sam sabía que tenía que cambiarse pero quería asegurarse de que no se escapara. No sería la primera vez que lo hiciera. Así que preguntó si podía usar el baño mientras él se cambiaba. Él la miró como preguntándole: “¿Aún tienes que preguntar?” Ella sonrió tímida y poco después entró al habitáculo. Se miró al espejo. Los ojos un poco rojos a causa del llanto pero nada que no se pudiera arreglar. Menos mal que el rimel que se había puesto no se corría fácilmente… En esos momentos adoró a Alice, quien se lo había regalado. Sacó un pañuelo de papel de su bandolera y mojándolo con un poco de agua atrapó el maquillaje corrido. No sabía desde cuando se había vuelto tan coqueta, pero no le importó. Ahora era la chica que siempre había querido ser: fuerte, segura de sí misma, con cierto toque de feminismo sin perder nunca su estilo propio. No era una pija. Nunca permitiría eso. Volvió a mirarse en el espejo y sonrió asintiendo con la cabeza. Ahora mucho mejor. Pensó en lo que había sucedido en el pasillo y la sonrisa tonta volvió a curvarse en sus labios. Estaba contenta por haberlo visto otra vez sonreír, y esta vez, de verdad.
Poco después salió del baño para encontrarse a su amigo buscando alguna camiseta que ponerse, lo cual significaba que estaba desnudo de cintura para arriba. En un acto reflejo, Sam se llevó una mano a los ojos.
-¿Estaba todo bien ahí dentro? – él se giró hacia ella al tiempo que le preguntaba y se rió al ver su reacción… - ¿Qué haces, Sam? No seas boba… - ella apartó la mano – Así mejor… Dime, ¿cuál de las dos?
-¿Eh? – Sam no prestaba atención a nada de lo que él le dijera…
- Que cual de las dos te gusta más… - repitió él señalando las dos camisetas que había sobre la cama
-Ehm… La negra… - él rió
-Tendría que haberlo imaginado… Siempre el negro…
-No es eso… Te sienta bien. – él la miró fijamente, lo que hizo que se pusiera nerviosa. - ¿Qué? Que sea tu hermana no significa que no me fije en esas cosas. – él se rió y ella miró en otra dirección. ¿Qué acababa de decir?
-Vale, ya podemos irnos… - ella volvió a mirarlo. Ya se lo había dicho, el negro le sentaba de perlas… Ella le sonrió. Cuando salían por la puerta él le dijo- Y, por cierto, a ti también te sientan de lujo los shorts… - ella desvió la mirada, colorada. Él rió.
Continuaron caminando por el pasillo dirigiéndose de vez en cuando miradas de complicidad que provocaban risas. En una de esas, Sam lo empujó a modo de broma y él chocó contra la pared. No pasó ni un segundo hasta que él fue detrás de ella para la venganza. Sam echó a correr antes de que eso pasara, riendo, pero llevando cuidado de no tropezarse con sus propios pies, tan propio de ella… Pero él fue más rápido y cuando ya estaban en el ascensor, la atrapó contra la pared y le atacó en su punto más débil: las cosquillas. Sam no pudo evitarlo, por mucho que se hiciera la fuerte, estas cosas podían con ella… Pero tampoco se quedó atrás y también le atacó.
Al llegar a la planta baja, si no llega a ser porque el habitáculo era realmente reducido, hubiesen estado los dos por el suelo y riendo a carcajadas. Sam lo miró cuando pudo relajarse. Así estaba bien. Le gustaba verlo así. Sonrió y él le devolvió la sonrisa. Se reunieron con los demás. Bill sonrió.
-Os lo dije. Pagáis vosotros.
-¿Otra vez con apuestas? – Sam los miró poniendo los brazos en jarras.
-Son idiotas. – dijo Bill. Sam enarcó una ceja. – Se atrevieron apostar conmigo algo que yo estaba seguro de que harías.
-¿Qué haría qué?
-Convencer a Tom. – contestó él, mirándola fijamente a los ojos. ¿Cosa suya o también le había guiñado un ojo? – Nadie puede ganar contra mí acerca de ti. – rió.
-Algún día te ganaré. Juro que te ganaré. – le advirtió Georg. Sam no pudo hacer otra cosa que reír… ¿Qué iba a hacer?
-Geez… No me puedo creer que juguéis así con esas cosas… Sobre ver quien conoce más a Sam… Está claro que Bill. Es el único que estuvo con ella cuando los demás estábamos con “nuestras cosas”. Además que se conocen desde los siete años…
-También te conoce a ti, Tom, desde los siete… - añadió Gustav
-Si, pero no lo supe apreciar…
El silencio se hizo de nuevo. Un silencio incómodo. Alice lo rompió con lo primero que se le cruzó por la mente, que, como siempre en momentos como estos, fue con una tontería, justo como cuando dices las cosas sin pensar…
-Bueno, ¿nos vamos ya? Mi primo… - calló de pronto.
-Claro, vamos… ¿Todos, verdad? – le siguió Sam, cansada del agobiante silencio. Asintieron con la cabeza.
Así los seis se internaron en la noche catalana, dispuestos a pasarlo bien, aún con la presencia del primo de Alice a su alrededor. No era que les hubiese caído mal, eso no era así, solo que muy a pesar de uno de ellos, se acercaba demasiado a la pelirroja… Pero Sam pasaba de Erik, siempre que se le acercaba demasiado cuando hablaban ella ponía distancia entre los dos para revolotear alrededor de sus amigos. En una de esas ocasiones interrumpió la conversación que mantenían Georg y Gustav, que, aunque no sabía de qué hablaban, lo prefería a interrumpir a Bill y a Alice o que Erik empezara a flirtear con ella de nuevo… Era algo que no soportaba ver… Quizá por que a ella le gustara otra persona y no quería ver a nadie mas a su alrededor haciendo esas cosas o tal vez porque pensara que eso era rebajarse… Sea como fuere, lo quería lejos. Era cierto que el chaval estaba para comérselo pero no sentía por él nada más que atracción, y ¿dónde llevaba eso? Tal vez fuera la solución a sus problemas, pero… ¿de qué servía si no les unía nada más que eso? Suspiró cuando él pasó al ataque una vez más. Ya lo dejó hablarle. Estaban en un Pub, la gente bailaba en la pista, reía, se divertía… Quería ser una de ellas… A eso habían venido: ¡a divertirse! Desvió su mirada hacia Alice, esta charlaba con Bill, muy juntos el uno del otro. Sabía que si la molestaba ahora, podía darse por muerta. ¿Dónde se habían metido Georg y Gustav? ¿Cuándo habían desaparecido? ¡Maldita sea! ¡No! ¡Espera! ¡Mejor! Ahora podía estar a solas con Tom si no fuera por… ¡Erik! Geez ¿Qué importaba? En unos meses ella volvería a Alemania y no volvería a verlo jamás…
-¡Hey! ¡Me encanta esta canción! – con la excusa, que en realidad no era así, tomó del brazo a Tom y lo arrastró consigo…
Una vez en mitad de la pista…
-¿Hablas en serio?- le preguntó él frunciendo el entrecejo.
- ¡No! Solo quería salir de ahí… - él rió.
-Si no te gusta, ¿por qué no se lo dices?
- No es que no me guste…
-¡Entonces te gusta y me has utilizado para darle celos! ¡Admítelo!
-¿Qué? ¡No!
-Vale, te creó… Entonces, ¿Qué hacemos mientras esperamos a que se vaya? – Sam captó la indirecta, y respondió con un puñetazo en el hombro - ¡Eh! Que lo dije porque parecemos un par de imbéciles aquí en medio…
-Tienes razón… - Sam se dio cuenta de algo…- Ehm… Creo que un par de admiradoras vienen hacia aquí…
- ¡no! Ahora no… ¡Ya sé! ¡Date la vuelta!
-¿Eh? ¿Qué? – preguntaba ella al tiempo que él la giraba y se pegaba demasiado a ella… Sam quedó muda… Sentía sus labios cerca de su cuello…
-Muévete… - le susurró al oído…
-Pero, ¿por qué no hablas con ellas y ya? – ella empezó a moverse al ritmo de la música. Se sentía ridícula, pero igual le gustaba aquella sensación de su aliento sobre su cuello…
-Eso es aburrido… Además, que te dije que venía solo por que tú me lo pedías… Lo que significa que solo voy a estar contigo esta noche… Nada de chicas…
-Eso es muy raro… ¿Estás seguro de que eres Tom?
-¿No se suponía que eres tú la que más me conocía? – ella rió y él sonrió. Realmente, esto le resultaba extraño… Solo eran amigos… ¿qué hacían así? Sam se mordió el labio cuando vio a las dos muchachas pasar por su lado… Podía leer en sus rostros las horribles palabras que le estaban dedicando en esos momentos en su mente…
-¿Estás bien? – le preguntó él, muy cerca…
Sus labios rozaban su oreja… Su aliento sobre su cuello, sus manos sobre su cintura… ¿Qué podía decir? ¡Estaba en el séptimo cielo! ¿Por qué la torturaba de esa manera? “¡Sólo bésame!” Se moría por gritar, pero sus cuerdas vocales no le respondían… Conocía esta sensación, la sensación del total abandono…
-Perdona, ¿de verdad eres Tom Kaulitz o simplemente te le pareces?
Sam alzó la vista para encontrarse con la misma chica de pelo largo y rubio y ojos claros que había pasado minutos antes a su lado… Evitó soplar, pero si no llega a ser por su parte racional no hubiese quedado nada de la chica… La miró con detenimiento… Vale, llevaba todas las de perder…
-¿Quién? – preguntó él, para su sorpresa. A ella se le escapó la risa floja.
-Nada, déjalo… - se dio la vuelta para irse y Sam miró a Tom, que la miraba y se llevó un dedo a los labios indicándole silencio. La chica volvió a girarse dispuesta a seguir su ataque. - ¿Sabes? No te creo… Se nota a la legua que eres él, digo… Que eres tú… Además que hemos visto a Georg y Gustav merodear por aquí, nadie ha visto a Bill pero… No me engañas. – la chica cruzó las brazos sobre su pecho, satisfecha.
Tom la miró. Lo estaba poniendo de los nervios… Sam lo sabía por que enseguida apartó las manos de ella y las metió en los bolsillos, seguramente cerrando los puños con fuerza para reprimir el impulso de lanzarse contra ella. Las niñas tontas le ponían de los nervios… Bueno, vale, podía soportarlas solo cuando estaban con él en la cama…
-Mira, niña, no te importa si él es Tom o no lo es… - saltó Sam en defensa de su amigo. – No le importaras mucho cuando ni siquiera te ha mirado…
-¿Y tú quien te has creído? – estaba cansada de chicas como Jessica, no quería ahora otra réplica suya a su alrededor…
-¿Yo? – si ella tan solo supiera…
-Si tú, ¿te crees más que un juego para él? Porque eso es lo que eres, pequeña…
-Bueno, al menos tendré eso… Tú, ni siquiera…
La chica abrió la boca para hablar pero no salió de ella ningún sonido coherente. Sam la incitó a largarse con un movimiento de la mano. La observó mientras lo hacía reprimiendo una carcajada… Luego se volvió hacia su amigo, que la miraba sonriente. No había entendido nada de la conversación de las chicas, pero por la cara que traía, se la había imaginado…
-Anda, regresemos… - le dijo él posando su brazo por entre los hombros de ella
Caminaron un rato en silencio. Sam no entendía por qué la había rechazado…
-¿Por qué no te fuiste con ella? Era tu tipo…
-¡Nah! Era muy tonta… - Sam enarcó una ceja – Además tenía mejores vistas donde estaba… - Sam lo entendió de golpe. ¡Que tonta! ¿Había estado todo el tiempo mirándole el escote? Se quedó completamente helada… - Y, que sepas, que han crecido… - Ahora sí le dio un puñetazo en el hombro con todas sus fuerzas y echó a andar mas deprisa, cruzando los brazos sobre el pecho…
Llegó a la mesa ligeramente molesta, se sentó en la mesa, cruzándose de piernas y de brazos y mirando en otra dirección de donde él se sentaba. Él se rió. Alice y Bill los miraron a los dos sin entender nada, aunque dedujeron que Sam se había enfadado por algo que había hecho o dicho el gemelo mayor. Estos dos… Siempre estaban igual. Suspiraron. De seguro que en apenas un rato ya se les pasaría, así que volvieron a lo que estaban hablando… Sam hacía todo lo posible por no mirar a su amigo… La vergüenza la invadía así que trató por todos los medios de seguir firme pero él le daba pataditas que provocaban lo contrario… Al final no pasaron ni diez minutos y ya estaban los dos charlando de nuevo…
El resto de la noche fue totalmente divertido, Erik ya se había marchado cuando ellos regresaron, se lo había comunicado a su prima, pero al parecer, ella no se había enterado demasiado… Pobrecito… Encima que se había ofrecido a enseñarles la ciudad, ahora ellos lo dejaban de lado… Alice era su prima pero, ahora que estaba charlando con Bill… Llegaron al hotel cerca de las dos de la madrugada, bastante temprano con respecto a otros días, y lo habían hecho porque a la mañana siguiente tenían que estar bien despiertos para su rueda de prensa. Alice y Sam, en mitad del camino, se deshicieron de los tacones, y aunque eso provocó las risas de sus amigos porque ahora eran claramente más bajitas que ellos, ellas le sacaron burla y continuaron caminando por la calle descalzas.
Al llegar al hotel Sam tiro todo al suelo y, por fin, pudo tirarse en la cama. Estaba terriblemente cansada, pero dedicó unos últimos segundos a lo ocurrido aquella noche en el pub, después de todo, no había sido tan malo…

4 comentarios:

  1. Genial capítulo, me gustó mucho, divertido, genial, me encantó, a la vez fué muy romántico, mi parte favorita fué cuando tom giró a Sam y se puso a bailar con ella. Felicidades de nuevo Amanda.

    ResponderEliminar
  2. Geme me encanto el capitulo, genial todo, me mato cuando Sam se enojo por lo de su escote. Felicidades nuevamente hermanita, segui asi, y gracias por divertirme con este capitulo, y por hacerme feliz cada dia, te quiero muchisimo mi geme, sos un amor, te adoro, Dai

    ResponderEliminar
  3. jajaja....que gracioso y divertido fue este capitulo, como siempre muy bueno todo lo que has escrito jajaja gracias por hacernos reir amanda te queremos bastante sigue con ese gran humor, te cuidas mucho y muchisimas gracias por el capitulo tkmmm.....bye ///////jas/////////

    ResponderEliminar
  4. Perdona por el retraso XD.

    Me he divertido mucho leyendolo, y muy propio para san valentin, felicidades por otro capitulo genial.

    espero que llege ya el proximo lunes para el siguiente, animo y sigue asi.

    ResponderEliminar